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sábado, 25 de março de 2017

Coluna Gente Fronteiriça - Historias del Frente en Río Branco

1984 después de la gran creciente - "Solo se salvó el Frente"- Foto Alter Pereira

Por Lalo Larregui

En 1989, dejada atràs la dictadura, enfrentàbamos acà en Rìo Branco la primera campaña electoral con libertades absolutas.

Si bien cinco años antes, también la militancia frenteamplista había actuado con la euforia que significaba la legalidad recién recuperada, el hecho de tener a nuestra principal figura, el General Seregni inhabilitado de participar en la contienda electoral, al igual que muchísimos otros dirigentes de primera línea, había dejado un sabor amargo en muchos de los militantes, que habían esperado tantos años para volver a votar la alternativa del cambio.

1989 al contrario, era distinto. Pese a que a principios de ese año, la muerte se había llevado a dos íconos frentistas, como lo fueron Zitarrosa y Sendic, y a que en marzo el Partido por el Gobierno del Pueblo, sector mayoritario en 1984, había decidido escindirse del conglomerado, las expectativas eran otras. Seregni volvía a ser el candidato, formando fórmula con una figura hasta hacía poco desconocida, proveniente del medio académico, que en su corta trayectoria política nos había deslumbrado con su carisma: el contador Danilo Astori. Atendiendo a sus extraordinarias cualidades intelectuales y técnicas, a su contundente y convincente discurso, sabiamente la dirigencia resolvió que Danilo encabezara todas las listas al senado, para asegurar su presencia en la cámara alta parlamentaria.

Por otra parte, se percibía que lograr el gobierno de Montevideo estaba al alcance de la mano. Quien disputaría el mismo, frente a los múltiples candidatos colorados y blancos, eternos gobernantes de la intendencia capitalina, era un médico joven, hijo y nieto de obreros, nacido y formado en uno de los barrios más humildes, La Teja, y que desde muy temprana edad se había destacado en la zona por su lucha en favor de los más humildes: Tabaré Vázquez.

Si bien la derrota en el plebiscito contra la ley de caducidad, el dieciséis de abril, nos había golpeado fuerte, con vistas a las elecciones de noviembre nos dedicamos por entero a la militancia. Tal cual se había hecho en 1971 y 1984, en el único comité existente todos los sectores trabajamos en forma unitaria, sin puja interna, en un ambiente de sano y real compañerismo.

Fachada de la Capilla San Juan Bautista
Foto Alter Pereira
En la campaña del ochenta y cuatro, comenzada pocos meses después de la terrible inundación que asolò nuestra ciudad, vivimos momentos de inolvidable emoción. Y muchos pintorescos. A modo de ejemplo, las aguas desbordadas del Yaguaròn habían echado abajo la iglesia de la zona comercial, quedando en piè únicamente la fachada. Entre Alter Pereira, católico y militante incansable, y una monja que se habìa integrado al comité, idearon la frase “SOLO SE SALVÒ EL “FRENTE”, para pintarla en la fachada de la capilla. Lo hicimos al poco rato…

En ese marco, a principios de noviembre, cuando ya estábamos en la recta final, decidimos hacer el acto de cierre de campaña, un sábado a la tardecita. Desde Montevideo vinieron, para hacer uso de la palabra el diputado Juan Pedro Ciganda, del Partido Comunista, y Alba Clavijo, una histórica y combativa dirigente del Partido Socialista. También desde Melo vinieron múltiples personalidades, con el cometido de brindarnos apoyo.

Nuestro local, de escasos seis metros cuadrados, estaba ubicado a veinte metros de la calle principal, formando parte de una casa de inquilinato. Previendo que íbamos a tener una concurrencia numerosa, solicitamos el permiso correspondiente para llevar a cabo el comicio en la esquina, cortando el tránsito de la vía más transitada. Cuando estábamos en plena tarea del armado del estrado, vimos con alarma, que comenzaba a formarse una tormenta de proporciones.

Negros nubarrones fueron oscureciendo el cielo, a la vez que relámpagos y truenos anunciaban la inminencia del aguacero. Con muchos otros chaparrones encima, no nos amilanamos ante este que se veía venir. Por lo tanto, seguimos montando el escenario, tendiendo cables, colocando parlantes, luces, en fin, toda la preparación para tan magno acontecimiento.

En eso estábamos, cuando acertó a pasar por el lugar el caudillo local José Luis Rodríguez, ex diputado por el partido Nacional, íntimo amigo de Luis Alberto Lacalle, y en ese entonces con una enorme fuerza electoral en la localidad.

Al vernos e identificar a algunos conocidos, paró su auto, bajándose para saludar a quienes trabajábamos. Dado que su agrupación contaba con un amplio local, puso éste a las órdenes: “Miren, muchachos, el agua no demora. Si quieren hacer el acto en nuestro local, el mismo está a las órdenes. No tienen más que ir”. ¡Qué demostración de diplomacia! Realmente, digna de un aplauso....

Le agradecimos el ofrecimiento, como no podía ser de otra manera. Y seguimos con nuestra tarea, mientras arreciaban los truenos y relámpagos.

Hasta que, finalmente, cuando estuvo todo pronto y la concurrencia había llegado, comenzó la parte oratoria. No habían transcurrido cinco minutos, y el diluvio se desató.

Ahí dio comienzo otro episodio con características surrealistas. Resulta que nuestro arrendador del localcito, Gregorio Gramajo, ex maestro, hombre de una vida entera de lucha en el partido colorado, había abierto un comité de Pacheco Areco, en un gran salón que habitualmente funcionaba como restaurante, a la vuelta de donde estaba el nuestro. Al vernos desesperados, se dirigió a nosotros, y en una formidable demostración de caballerosidad, de buena vecindad, de tolerancia, nos invitó a continuar en su local partidario. Allí fuimos todos. Con nuestras banderas, con todos nuestros símbolos, nuestras consignas, cantos, eslóganes...nuestros “Che” Guevara. “Patria o muerte”... Y con los oradores.

Rodeados de fotos de Pacheco, de Pirán, de Batlle y Ordóñez, de Sanguinetti, de cartelería del partido que Fructuoso Rivera fundara y que en ese momento gobernaba, Ciganda, Alba Clavijo y los compañeros de Melo que hicieron uso de la palabra, no ahorraron críticas hacia ambos partidos tradicionales, y muy especialmente apuntaron sus municiones en dirección a varios de los personajes que, desde las fotografías, observaban impertérritos como eran atacados. Y como festejábamos esos ataques.

Así, mientras afuera el diluvio era bíblico, adentro, apretujados, sudorosos, enfervorizados, en ese clima de irrealidad, cerramos la campaña de ese inolvidable año electoral.

Si la actitud de José Luis Rodríguez era para aplaudir, la de Gramajo mereció un monumento.

Pocos días después, fueron las elecciones. Como estaba previsto, ganamos Montevideo por primera vez para la izquierda. En todo el país, el Frente Amplio volvió a ser la tercera fuerza. En Río Branco, repetimos el guarismo de doscientos y pocos votantes, igual que en las dos elecciones anteriores, manteniendo el promedio de siete u ocho votos por circuito.

Pasados quince años, nos sacude este presente. El médico tejano, convertido en líder nacional, ocupará el sillón presidencial con un respaldo popular pocas veces visto. Acá en Río Branco, en 1994, dejamos de ser doscientos para llegar a seiscientos. Y en 1999 saltamos a más de dos mil.

Actualmente, por más buena voluntad que tenga algún dirigente de los partidos tradicionales para darnos albergue en caso de temporal, no creo que disponga de un local cerrado donde entremos los cuatro mil y pico que en la noche del último domingo, izamos con orgullo, emocionados hasta las lágrimas, la bandera de Otorgués, dándole una calorosa bienvenida a este nuevo tiempo que ya comienza para nuestra patria...

Escrito en noviembre de 2004

sábado, 31 de outubro de 2015

Coluna Gente Fronteiriça - Suponhamos que sim...Ou que não...


Uma das recentes manchetes da nossa grande mídia nacional é uma provável convocação de um ex-presidente para depor em uma CPI da Câmara que está tratando – concomitantemente com a Justiça Federal – das questões relacionadas com a já conhecida Operação “Lava Jato”, uma das últimas tarefas das que vêm sendo encetadas pela nossa operosa Polícia Federal. O estranho não é a convocação. É muito natural, em um País democrático, que alguém tenha que se pronunciar quando sobre ele pese algum tipo de suspeita de mal-feito que venha em prejuízo da sociedade como um todo. O inusitado do caso é a motivação pelo qual se pretende convocar a ex-autoridade. A motivação seria porque um delator premiado (figura muito em voga ultimamente) em uma de seus tantos pronunciamentos relatando a sua participação na tramoia, declarou “Suponho que o ex-presidente soubesse”.

A valer a justificativa para que se lance uma dúvida sobre qualquer pessoa a ponto de convocá-la para prestar declarações, poderíamos acabar caindo na seguinte conclusão: uma suposição pode produzir até uma situação de suspeita para quem sofreu um comentário por parte de quem quer seja. A partir de então precisaríamos ter cuidado com qualquer expressão que algum desconhecido usasse referindo-se a um provável comportamento nosso com base apenas em uma suposição.

Seguindo essa linha, atrevo-me a, também, fazer umas suposições. Por exemplo eu poderia dizer: “As empresas X e Y foram citadas na Operação Zelotes. Eu suponho que elas sejam corruptas”. Poderia concluir isso? Não. De maneira alguma!. Não há – ao menos até agora - nenhuma decisão de justiça que me autorize a pensar isso. Eu seria um inconseqüente se fizesse tal afirmação sem que houvesse uma decisão final que as condenassem.  Querem outro exemplo? Naquela operação que acabou com a prisão de Carlos Cachoeira e a cassação do senador Demóstenes, um dos diretores da Revista Veja foi notado porque realizara mais de 200 ligações para o doleiro. Posso supor que ele ou a revista que ele representava também estavam envolvidos na trama? Não! Ainda mais que as investigações não mencionaram mais o assunto. Posso supor, apenas, que os contatos poderiam ser somente sobre assuntos triviais como falar sobre o tempo ou combinar alguma pescaria entre amigos. Quando a honra das pessoas está em jogo devemos ter um compromisso conosco mesmos de termos o maior cuidado com aquilo que concluímos. Há um ditado oriental que lembra que uma palavra e uma seta depois de disparada não voltam mais a sua origem.

Não estou querendo dizer com isto que escrevi que atribuo culpa ou inocência a qualquer dos envolvidos. Não é o quero debater. Lembro aqui a decisão da nossa mais alta Corte de Justiça que condenou os réus do famoso processo do mensalão, após amplos debates, utilizando a teoria do domínio do fato, que condena “sem provas”. Que me perdoem suas excelências, mas a sociedade é que perdeu uma excelente oportunidade de saber realmente se aquelas pessoas eram culpadas ou inocentes. Se elas mereciam ou não a confiança que lhes fora depositada. Pior: nunca mais saberemos. A não ser que um dia, algum sábio resolva ir até as últimas conseqüências e, mesmo assim, a justiça já terá sido feita (se forem culpados) ou a injustiça já terá sido cometida (se forem inocentes). Eu penso que uma decisão mais política do que jurídica jogou a questão em um beco sem saída. Os julgadores quiseram atender uma pretensa voz da opinião pública açulada pela mídia contrária ao governo ao qual pertenciam alguns dos acusados.

As decisões a serem tomadas em tempos difíceis são, também, difíceis. Entre as difíceis estão as possíveis e as não-possíveis. As escolhas são sempre humanas e, por mais, qualificação que se tenha sempre podemos errar. O importante nestes momentos é que haja muito debate sem que as partes decidam, a priori, que apenas uma das partes pode ganhar e que a outra perca tudo.

Ficam aqui estas considerações e que os leitores possam chegar, também, a suas próprias conclusões. O desejável é que cheguemos ao nosso posicionamento a partir de um contraditório que nos deve ser apresentado sem nenhuma escamoteação midiática.

sexta-feira, 23 de outubro de 2015

Coluna Gente Fronteiriça - Manifesto Mestiço

Por Magnum Patrón Sória

Ulisses avista Fradique no mar!
Camões não entende que ele vem desesperado,
avisado por Malinche que a Guerra do Novo Mundo continua!
Sabe-se que já não se quer mais ficar na beira das tormentas:
Alfonsina recruta seu exército de sereias cantoras!

Sofrem os que dormem, sofrem os que suam, sofrem os que mestiçam vida na América!
Os crioulos, ou são os “criollos”?
São os filhos da terra, os filhos do céu, os filhos de?
Nossos filhos!

Fradique que nunca conheceu as fronteiras de Queirós perturba-se com os atuais Fradiques de hoje,
tão tolos em seu afã de impor fronteiras,
vêem suas bandeiras envermelhas,
não são mais as bandeiras do Sangue do Redentor,
São manchadas do sangue dos nossos filhos,
dos seus filhos que insistem em dizer que da pele vermelha primeira vieram,
Realizam hoje a mistura ameríndio-luso-afro das culturas, ordenando que bom é ser mistura, transcultural!
Bom é ser humano, de verdade, amorumanidade!

Avisem a Fradique: as rosas ainda falam na Metrópole,
Os tambores continuam tocando nas Antigas Colônias
A alegria da liberdade toma cores múltiplas.

Regressa rápido, belo Fradique, acompanhado do Velho do Restelo,
falando a ele das utopias de além-mar: porque a guerra é outra hoje!
Alfonsina está lhe esperando para o cerimonial das nereidas e ninfas:
vamos festejar a saudade com tambores,
gritar os bocages de Maputo,
beber os vinhos do Porto na Bahia de todos os Santos,
rezar as missas dos antepassados de Moçambique,
colher os milhos e os tomates da América, com as sobremesas de Santa Clara, em Macau!
É a mistura do além-mar, quebrando os estilhaços promovidos pela audácia colonial de Cortéz e Pombal,
É a língua que nos uniu, é a mistura que nos identificou...

Festejemos, festejai!

Edição de 14/10/2015 Ano VI nº 234





terça-feira, 13 de outubro de 2015

Coluna Gente Fronteiriça - Câmbio flutuante

Por Jorge Passos

Para quem é um fronteiriço genuíno, as oscilações cambiais da moeda não surpreendem de maneira nenhuma. Lá pelos anos 60 do século passado morávamos no Rio Branco, onde meu pai tinha loja, a Casa Azpiroz. Naquela época, não se falava em dólar, o que interessava mesmo era a cotação do peso em relação ao cruzeiro. Mas o Tio Ruivo, homem da campanha e que tinha vindo morar conosco, pois já não estava em condição de ficar sozinho no seu rancho no Telho, era mais resistente às modernidades. Lembro que era muito arisco para o banho mensal, o que, apesar dos seus protestos, minha mãe havia estipulado como mínimo. Volta e meia me pedia para comprar gasolina para se afumentar as pernas. Eu ia na venda do Seu Libório, que ficava ali perto do Liceo velho, onde hoje tem uns quiosques de lanches. “Essa gasolina é santo remédio para a coceira” dizia ele, fazendo o palheiro. Quando o assunto era dinheiro, o termo utilizado por meu velho tio avô ainda era réis. Tantos réis pra cá, tantos contos de réis pra lá! “Isso é um disparate! Sabes quanto está uma caixa de goiabada no Oscar Amaro? 200 réis!”

Minha mãe prezava os horários. Almoço ao meio dia, sempre. Depois, à uma hora, todos nós ficávamos em silencio absoluto pois o pai começava a escutar o informativo da Rádio Carve de Montevidéu cuja parte mais importante era a cotação do peso. Nós sabíamos que disso dependia o movimento da loja. Apesar da nossa ignorância em relação às variáveis econômicas, sabíamos que da palavra “movimento” e suas alterações de direção, para cima ou para baixo, dependiam nossos maiores desejos de ser presenteados com um brinquedo novo da Casa Cosmos, do Seu Eurídio, ali na esquina da XV de Novembro com a Carlos Barbosa em Jaguarão. Meu sonho de consumo, depois de ter visto o Ben Hur, era uma quadriga de cavalos com penachos, igual à do Charlton Eston, protagonista e herói do filme de romanos. Era de madeira torneada, ainda não tinha surgido o brinquedo de matéria plástica e eram todos caríssimos. “Quando as coisas melhorarem” tu ganhas, dizia meu pai.

Nos tempos de crise, quando já não vinham os compradores de Porto Alegre, Pelotas, Rio Grande e até os de Jaguarão escasseavam, nas mesas de exposição das mercadorias da loja, já não se viam cobertores Aurora, blusas Burma ou lanas del Uruguay. Ali, luziam flamantes, abóboras, espigas de milho verde, mugangos, melancias e melões, produtos trazidos da chácara do Telho. E assim era, até a próxima flutuação do câmbio, peso caindo, movimento subindo, quando voltavam as viagens a Montevidéu para buscar novidades e lançamentos. Vida de fronteiriço.


Edição de 07/10/2015 Ano VI nº 233









sábado, 3 de outubro de 2015

coluna Gente Fronteiriça - Memórias de um teatro

Por Carlos José de A. Machado

Não sei precisar o dia e o mês, mas sei que foi pouco antes de junho de 1974, quando com oito anos incompletos entrei pela primeira vez naquele amplo teatro, que nunca havia imaginado existir na minha cidade. Fui com minha escola, na época o Grupo Escolar Joaquim Caetano da Silva assistir apresentações das turmas, com a professora Isolda Perez. No palco algumas apresentações homenageando a seleção brasileira que estava pra disputar a copa de 1974. Assistia tudo encantado, não sei se com as apresentações ou com a imensidão daquele prédio. Meu irmão mais velho com nove anos apresentava-se no palco em um jogral, o que me fez pensar: eu também quero me apresentar ali. Mas, naquele palco, levou um bom tempo pra que isso se concretizasse, quando em 1992 lá estava eu me apresentando numa peça de teatro, e depois em 1995 ganhando a fase regional de Teatro Amador do RS. Lembro que, naquele palco, olhando aquela plateia, me lembrei de meus oito anos (coisa que já havia, ou pensei, ter deixado pra trás). A novidade já não era tão imensa como quando temos oito anos de idade, mas era uma situação que me trazia felicidade.

Quando me deparei com a obra “Olhares de Jaguarão” de Eduardo Alvares de S. Soares e Sergio da Costa Franco (2010), um mundo de minha cidade se abria ali, onde pude ir comparando com o que “diziam” os livros e cadernos escolares. Mas, aqui neste momento, me deterei num relato de Vilmar José Silveira de Lima, da obra referida, do inicio dos anos de 1950, que me fez relembrar aquela minha passagem citada, do início dos anos 1970, momento em que pela primeira vez entrei em contato com o Teatro Esperança.

Mas ir ao amplo Cine Teatro Esperança, em Jaguarão, era um acontecimento social pelo desfile de elegância das famílias e casais como fecho e ponto alto de cada semana. Em seu palco tive a honra de participar de peça teatral encenada com alunos da escola primária que eu cursava, o Grupo Escolar Joaquim Caetano da Silva.” (Franco e Soares, 2010, p.135)

Estas e outras memórias é que fazem este teatro ser considerado Patrimônio da cidade, e lembrado sempre que é perguntado sobre que bens poderiam representar a cidade de Jaguarão. Vejamos que o patrimônio acaba se tornando uma prática de memória obedecendo a um projeto de afirmação de si mesma, conforme o antropólogo Joel Candau. Aqui, a memória de minha cidade, a memória de seu teatro, que é um efetivo lugar de memória.

Edição de 30/09/2015 Ano VI nº 232





sexta-feira, 25 de setembro de 2015

Coluna Gente Fronteiriça - Um Sabiá no asfalto

Por Wenceslau Gonçalves

Ainda é madrugada na capital dos gaúchos. Reina um relativo silêncio no centro histórico que habito e onde, agora, tento completar meu período de repouso. De repente, assim como num passe de mágica, uma parte da natureza se rebela com os monstros de ferro e cimento que povoam esta nesga de terra cultuada por nossos ancestrais outrora coberta apenas de densa vegetação nativa. Uma manifestação melodiosa de um anônimo sabiá invade os apartamentos, atravessando as vidraças, vindo de algum lugar lá embaixo, onde a vista não alcança.

Na cidade, a vida quotidiana recém começa a estabelecer suas primeiras rotinas. Os cidadãos do bem recém despertaram; os do mal talvez ainda nem tenham repousado. A vida urbana retorna ao mesmo ciclo que encerrou ontem à noite.

Aqui, na semi-escuridão quase silenciosa de meu quarto, sou capaz de voltar no tempo revendo seus iguais que saltitavam libertos e felizes, exibindo o garbo matreiro próprio da espécie nos caminhos forrados de grama em busca de sua ração diária.

O que ouço são apenas algumas notas musicais. Por enquanto há somente a solidão da noite que se esvai em busca de sol. É apenas um pássaro quase comum das poucas matas que ainda nos restam, mas reparem no significado deste som para um urbano limitado em uma grande caixa de concreto junto a tantas outras também encurraladas por impedimentos que eles mesmos criaram para si. É apenas um sabiá que, sem se personificar, apenas se anuncia pelo que tem de mais belo em seu viver: seu canto mavioso e envolvente, consolador e plangente, que acaba ferindo o sentimento de quem o escuta com atenção. Não há como não reparar.

As árvores são tão poucas por aqui, que me é mais fácil imaginá-lo pousado em um contêiner ou talvez na carcaça de um automóvel abandonado em uma viela qualquer das proximidades. Ou - quem sabe? – em uma daquelas réstias de praça espremidas entre gigantes de circulação que, de um momento para outro, fica lotada de pequenos monstrinhos barulhentos e bebedores de combustível que emporcalham o ar que precisamos para respirar.

A natureza se rebela em parte porque estamos acabando com os poros da terra. Acho que o homem também vai acabar se transformando também em um ser sem poros, como tem desenvolvido seus agrupamentos urbanos. Com uma alma sem poros, não há também sentimentos e passam a ocorrer episódios não só como aqueles que resultaram na morte de um menino – tão anunciada pela mídia - mas muitos mais que são sacrificados diariamente pela cobiça e a vaidade de alguns poucos que conseguem transformar o mundo em um lugar impróprio para a beleza e a vida.

Voltando ao sabiá depois das digressões. Encerro sem conseguir desfazer uma dúvida atroz que permeia minha exposição. O sabiá do asfalto saltitará livre em busca de uma companheira a quem dedicará seu canto maravilhoso? Ou estará enjaulado, vítima de algum sádico que se deleita vendo seu lamento através das grades? Confesso que não sei. Vou continuar buscando localizar o meu despertador melódico. Espero que a resposta seja a melhor para o caso. Afinal, o dia já está quase começando novamente e, provavelmente, vou esquecer-me dele, envolvido que vou estar com outras questões que podem não ter a mesma importância do que valorizar pequenas coisas, como esta. Só espero que ele, mesmo sem saber, volte a trazer-me mais alguns momentos de encanto como os desta madrugada.

 Edição de 23/09/2015 Ano VI nº 231




sexta-feira, 18 de setembro de 2015

Coluna Gente Fronteiriça - Amigo Fiel

Por Maria do Carmo Passos

Sou da mesma estirpe de Argos, fiel companheiro de Ulisses aguardando por sua volta ao lar no poema Odisseia de Homero . Apesar de ter ares de fidalgo, significando "filho de algo" todos me reconhecem pelo nome de Amigo. Sou querido e muito conceituado em nossa cidade. Modéstia à parte, todos me conhecem. De linhagem direta dos (RND) cujo significado é o seguinte: RACA NÃO DEFINIDA, tenho imenso orgulho de minha descendência canina.

Desconheço minha verdadeira origem; segundo o Carlinhos, artista e pintor profícuo de nossa cidade, fui adotado e criado por uma funcionária do Hotel Sinuelo, de jaguarão. O local pertencia à categoria dos estabelecimentos chics de nossa cidade, dando-me assim a oportunidade de obter informações de grande utilidade. Dentre elas, escapei do estigma de ser chamado de cão de rua. Outra façanha por exemplo e que merece grande destaque diz respeito aos animais de estimação. Não só cães. Nossas patinhas festivas representam um grande perigo para as malhas das meias das senhoras e para as calças masculinas. Portanto , toda aproximação tem de ser cautelosa e comedida.

Ao perder minha mãe adotiva, sai em busca de um local seguro em busca de proteção. Acostumado com determinado trajeto, circulava na maior parte do tempo entre a avenida 27 de janeiro e o Bar do Alemão . Ali encontrei abrigo junto ao proprietário, o Sr. Orlando e sua esposa, onde estabeleci moradia até os dias atuais. Floresceram entre nós apurados laços de amizade e aproximação.

No que se refere ao meu estado de saúde, raramente causo transtornos, conto com uma linhagem que tem me favorecido muito. Devo isso à grande imunidade inerente ao meu organismo, dificilmente sou vítima de qualquer doença, por mais grave que seja e que facilmente atinge diversos colegas pertencentes à minha categoria. Atualmente, junto aos meus pais, a quem dedico a maior parte do meu tempo, mantendo estreitos laços familiares, procuro manter com todos aqueles que nos cercam um grande , carinhoso e imenso afeto mesclados de amor e gratidão.

A relação com papai Orlando e mamãe Iracema, são mútuas e de extrema integridade. Todos sabem que o cão é o melhor e mais fiel amigo do ser humano.

Em raras ocasiões nos desentendemos, consigo acompanhá-los nas visitas, incluindo qualquer residência. Meu comportamento, modéstia à parte é de dar inveja a qualquer outro representante de minha raça. Costumo, durante a permanência na casa, quando acompanho meus amos, permanecer calado e nada escapa aos meus ouvidos apurados. Assemelho-me a um cão de porcelana, tamanha é minha discrição. Faço questão de não ser notado.

Hoje, felizmente encontrei meu verdadeiro lar, enquanto meus pais se distraem com alguma tarefa, aproveito a deixa e dou algumas escapadas, típicas de qualquer jovem de minha raça.

Entretanto, permaneço atento ao horário e raramente me atraso na chegada.

AMIGO, além de fidalgo jaguarense estou pronto a dar uma mão a todos aqueles que necessitam de minha ajuda. Afinal, sou um Cavalheiro e mesmo que não me peçam , lhes dou este conselho meu caro leitor ou leitora. Se estiver carente de companhia agradável olhe com carinho para os meus companheiros desafortunados que andam a esmo pelas ruas ou abrigados no Canil Municipal. Com certeza, em algum deles você poderá encontrar um fidalgo como eu.


Edição de 16/09/2015 Ano VI nº 230






quarta-feira, 16 de setembro de 2015

Coluna Gente Fronteiriça - Tempo de Fronteira

Por Magnum Sória

O tempo que tudo eterniza é o mesmo que tudo fenece! Na fronteira, o “dom” tempo é marcado pelas tempestades de raios e ventos - pelos “Santa Rosas”, pelo Minuano gélido, pelas robustas e cristalinas geadas, pelas cerrações concentradas de belas gotas com ar de mistério e transcendência ou pelo tórrido vento Norte do verão. Que terra é esta de contrastes e embates da natureza tão abruptos? Lugar aonde, dos quatro graus se vai aos trinta, aos quarenta em segundos? Será que isso é um determinante do tempo do humano coração fronteiriço que bate e rebate contra o Tempo da vida? 

O que sei é que ainda o tempo determina uma fronteira meteorológica: é encantador saber que se chegou no sul do sul ao sentir o frio vindo de más allá ou no calorão perfumado de Madresilvas ou Damas da Noite plantadas nos beirais das largas calçadas. Que se chover na primeira terça do mês, vai chover o mês inteiro! Que se molharem as imagens dos velhos santos, choverá torrencialmente no final do dia! Que a chuva inspira bolo fritou da vó ou torta frita da madrinha. Tomar um mate “saboreando” o ouro solar na beira do cais ou mirar de Rio Branco a beleza dos velhos casarões sombreados e cobertos de azul anil, que de tão belo, inspira poesia e encanta os que de longe vem estudar nestes pagos.

O tempo é marcador das personalidades: somos meteorológicos na essência! Porque ainda se nos apetecem as termitas castelhanas, os ponchos tramados de jacar, as mantas penduradas em plenos quarenta graus nas ruas antigas. Fugir do contratempo do dia e tomar um banho de prata da Laguna Mirim, escutando o vento batendo sibilante nas árvores do pequeno balneário. Voltar de “bolanta”, já foi... elas partiam antes do sol dormir. 

O tempo... antigo e novo! Tudo se mistura quando a chuva cai nas eiras e beiras. A força do tempo inspira o homem da fronteira a ser um SOBREVIVENTE! Sim, aqui apenas viver não é o código de existência. Na fronteira do tempo, na fronteira dos climas o verbo é sobreviver se assim se quiser ser substantivo concreto! Isso é vida na fronteira heróica! É existência de teimosos e porque não dizer um "maravilloso placer"!!!

Edição de 09/09/2015 Ano VI nº 229
 
 
 
 


terça-feira, 8 de setembro de 2015

Coluna Gente Fronteiriça - O Triângulo do Patrimônio Histórico Brasileiro

Estampa de Camisetas  - Patrimônio presente na arte 
Por Jorge Passos

A literatura tem o poder de nos transportar a cidades como se andássemos por suas ruas. Elas são verdadeiras personagens em muitas narrativas. Como não associar Buenos Aires com Jorge Luiz Borges, Dublin com James Joyce, o Rio de Janeiro “velho” com Machado de Assis? Sem a mesma expressão ou fama desses autores, apesar de não menos importante no Cânone literário brasileiro, Josué Montello no seu romance histórico, Os Tambores de São Luís , retrata em pormenores a antiga capital do Maranhão na caminhada de Damião, o negro escravo que vira professor de Latim e ferrenho abolicionista. O romance traça um panorama cultural da sociedade escravocrata maranhense do século XIX com centenas de personagens extraídos da vida real. Trata-se de uma leitura daquelas que apaixona e não se pode parar.

Posso afirmar que esse livro foi um dos principais motivadores de minha viagem a São Luís, além do fascínio e admiração que tenho pelo nordeste, o clima sempre prazeroso e agradável, uma promoção de passagens áreas irrecusável e alguns dias de férias neste atípico morno mês de agosto nestes pagos do sul. Atravessando o Brasil em algumas horas, com saída em Porto Alegre à tardinha, alguma espera em Guarulhos, chegamos em São Luís na madrugada do dia seguinte. 

O turismo histórico é uma das principais fontes de recurso da capital maranhense. Vi muitos turistas europeus e um detalhe, na sua maioria jovens. Italianos, belgas, holandeses, franceses. Também chineses e coreanos. Quando visitávamos a Cafua , prisão de escravos, encontramos um casal , ele argentino , ela belga e o meu espanhol fronteiriço auxiliou bastante o guia encarregado do passeio pelo local. São Luís também é porta para um turismo mais ligado à natureza. A 260 Km dali ( multiplicado por dezenas de quebra-molas que encompridam a jornada) está situada a cidade de Barreirinhas ao lado dos lençóis Maranhenses. É um passeio para quem gosta de aventura e exige bastante preparo físico. Trilha em 4x4 corcoveando por 18 quilômetros de areia no meio da mata , um paredão de duna de 200 metros e mais uma caminhada de dois mil metros pela areia para chegar às lagoas formadas no meio das dunas. Mas a paisagem vale a pena.

Na maior parte do tempo fiquei pela São Luís de Josué Montello e do Damião. Rua da Inveja, da Estrela, Rua do Sol, do Mocambo. A capital maranhense conserva ainda hoje, num bom costume para as cidades históricas, o mesmo nome originário de suas ruas. A tradição não se perdeu em homenagens a figuras políticas passageiras. Ainda sonho em restaurarmos a nossa “Praça 13 de Maio” em Jaguarão.

Se traçássemos uma linha interligando São Luís , Ouro Preto e Jaguarão , teríamos um polígono que poderíamos denominar de Triângulo do Patrimônio Histórico Brasileiro. Três momentos históricos em três cidades diferentes .A primeira, mais antiga, século XVII, ligada ao ciclo do algodão, o "ouro branco", a segunda, século XVIII, ao ciclo da mineração, "Ouro Preto", e a terceira, mais recente, no século XIX, a fronteiriça Jaguarão, ao ciclo do charque, uma espécie de “ouro vermelho”.


Nossas potencialidades em relação ao turismo histórico são imensas assim como São Luís e Ouro Preto, que já usufruem desse legado. Resta para nós, melhor explorá-las.  

Edição de 02/09/2015 Ano VI nº 228












sexta-feira, 28 de agosto de 2015

Coluna Gente Fronteiriça - Memórias de um piano

Por Maria do Carmo Passos

Sou um piano. Fui idealizado e construído na Alemanha nos primórdios do século XX . Recebi o nome de MANEGOLD, em tradução livre para o português MEU OURO, o que repercutiu imensamente em minha existência já que, em tese, deveria ser entregue a alguém que realmente fizesse jus à minha reputação. Importado pelo Armazém de propriedade da família Cassal, situado na cidade portuária de Jaguarão, Brasil, Estado do RS, parti com a finalidade de encantar o lar dos Cassal, uma respeitada, conceituada e próspera família jaguarense dedicada ao comércio e adepta das artes, que abrigava em seu berço uma talentosa menina, chamada Clarita.

Fui cuidadosamente embalado, amarrado ao convés de um navio, garantindo assim que chegaria intacto ao meu destino. A viagem foi deveras assustadora, atravessando mares e oceanos, fazia mil conjecturas sobre meu futuro incerto e distante do continente europeu.

Aportando em jaguarão todo o meu espanto com o desconhecido desvaneceu-se. A cidade na qual chegara era encantadora, parecia tudo perfeito. A magia dominava o ambiente, o cais do porto estava repleto de gente linda e elegante, cenário perfeito para alguém como eu estabelecer moradia. Homens e mulheres vestidos ao estilo da época, portando chapéus, bengalas e esbanjando muito charme aguardavam a chegada de diversos produtos importados. Havia automobiles e carruagens circulando nas proximidades.

Porém, eu continuava apreensivo, chegando a pensar na hipótese de permanecer eternamente parado em uma residência fazendo parte da mobília de alguma casa servindo apenas de ornamento. O risco de ser apenas apreciado sem ser jamais tocado me aterrorizava.

Fiquei surpreso quando finalmente encontrei Clarita, uma bela e formosa jovem que prontamente me deu as boas vindas acariciando-me delicadamente. Juntos passamos a ter momentos muito especiais, enquanto Clarita explorava minhas teclas eu vibrava correspondendo ao seu entusiasmo e habilidade de pianista. Acabamos nos tornando quase inseparáveis, juntos tocávamos harmoniosamente em diversos saraus, frequentes na época, levando vida e alegria a muitos lares jaguarenses.

Entretanto, com o passar dos anos fui vendido para o sr. Ney Fernandes Passos, proprietário da Casa Aspiroz localizada em Rio Branco, Uruguay. A destinatária era sua filha, ainda menor, Maria do Carmo. Mais uma vez, fui obrigado a partir do país que já considerava minha pátria rumo a um país para mim desconhecido. Naturalmente sofri um grande desgaste emocional. Pensei que talvez pudesse ser vítima de uma garota mimada e consentida que me trataria como um objeto de seus caprichos.

Inicialmente passei a ter uma saudade, quase dolorida, de minha antiga proprietária. Entretanto, o tempo se encarrega de curar cicatrizes. Comecei timidamente a me entrosar com a pequena e voluntariosa menina. Percebi que seu objetivo era aprender a tocar piano às minhas custas e decidi colaborar. Juntos trabalhamos arduamente em busca da perfeição, meta costumeira para os adeptos da arte. Precisávamos treinar diariamente, sabíamos que a busca pela perfeição é um labirinto sem fim, quanto mais avançamos mais almejamos. Vivia a maior parte do meu tempo, sempre que fosse possível com minha dona, pois na sua concepção, tocar e ouvir música correspondia a rezar e encontrar-se no paraíso. Em inúmeras ocasiões a ouvi argumentando com seu pai, homem extremamente religioso, que ela não precisava ir à Missa Dominical porque já havia realizado suas preces quando tocava piano, tanto era sua convicção de que a música nos conecta com o universo e o divino.

Com o passar dos anos, estabelecemos entre nós um casamento, nossos destinos foram entrelaçados. Acabamos nos tornando amantes, companheiros, confidentes e até cúmplices em momentos difíceis que a vida nos apresenta. Num convívio de aproximadamente 60 anos, construímos lado a lado a carreira de seus filhos, em cujo êxito tive uma considerável parcela. Porém, como em qualquer relacionamento que se estende por tanto tempo, acabamos vítimas de um desgaste natural.

Ela já não acariciava meu teclado com o mesmo encanto e emoção de outrora, nos anos dourados de sua juventude e posterior maturidade. Concluída a tarefa de formar seus filhos e consequente partida dos mesmos, que tomaram rumos diferentes, Eu e minha Ama começamos a estreitar nossos laços prestando maior atenção em nós mesmos. O fim do outono e a proximidade derradeira do inverno, tornaram-se fatores decisivos em nossas existências. Seria ainda possível um futuro juntos? Quais as perspectivas? Chegara a hora de pensar e decidir sobre o que a vida nos aguardava e pensar na melhor estratégia para manter a nossa relação diante do que se apresentaria num futuro não muito distante. A perda seria inevitável.
Senti que, com sua partida, poderia ficar sozinho e parar em um asilo para móveis usados, sujeito a permanecer para sempre numa inércia mortal.

Em sonhos implorei para que ela me deixasse partir. Foi então que o destino conspirou a meu favor. Para nossa surpresa, apareceu na residência a visita inesperada de um jovem, com o nome de Octávio acompanhado de seu pai, Flávio. Logo em seguida tive a intuição de que o nome Octávio, era forte e combinava com Manegold. Apresentou-se como adepto de piano e minha companheira pediu para que ele me tocasse. Vibrei ao seu toque, entre uma nota e outra, renasci. Logo em seguida percebi que através de suas mãos alcançaria êxito. Além de intérprete, o jovem é compositor de originais e belas melodias. Seu estilo de natureza clássica, não impede que seu desempenho atravesse as fronteiras até chegar à música popular. Eu e minha companheira ficamos deslumbrados com o talento do rapaz e meu destino foi selado. Ela decidiu que eu deveria partir. Num sábado à tarde, fui transportado para a residência da família Machado, onde atualmente resido. 

Hoje posso dizer que me encontro feliz e faço jus a meu nome. Octávio é um rapaz alegre, criativo e muito carismático conseguindo facilmente penetrar no mundo enigmático da musica. Soma-se a isso o grande apoio que encontra em seus dedicados e orgulhosos pais Flávio e Andreia. Adepto das artes em geral, incluindo a literatura e pintura, um futuro de brilhante o aguarda.

Edição de 26/08/2015 Ano VI nº 227








segunda-feira, 24 de agosto de 2015

Coluna Gente Fronteiriça - A propósito de receitas

Por Wenceslau Gonçalves

 Sem medo de errar podemos dizer que, em relação a crises, todas elas acabam se tornando socioeconômicas, tendo em vista o grau de entrelaçamento que esses setores costumam apresentar. A de agora, mesmo em termos internacionais, não é diferente. Onde começa um problema econômico e quando passa a confundir-se com a questão política é uma coisa muito difícil de definir, se é que se consegue. As decisões a serem tomadas para enfrentar-se uma crise econômica são, obrigatoriamente, políticas. A simplicidade de que possa ser tomada esta ou aquela medida para sanar-se um problema apresentado como econômico é, geralmente, turbada por consequências relacionadas à questão política. Exemplos existem aos milhares. Basta examinarmos os jornais do dia, que estão repletos deles.

Reduzindo a questão ao cenário brasileiro, tanto no âmbito federal quanto no estadual, podemos enquadrá-lo no que acabamos de comentar no parágrafo anterior. Temos ouvido diversas declarações de lideranças, tanto políticas quanto empresariais ou mesmo de segmentos de categorias de trabalhadores, e todos têm apontado soluções que, a primeira vista, podem parecer tão óbvias quanto pueris. Algumas completamente inseridas no terreno da utopia, quanto outras que podem ser incluídas na categoria de impossíveis, dado o número de “se” (condicional) que apresentam e dos quais dependeriam para que fossem minimamente viáveis.

Não sou especialista na matéria, mas considero que algumas providências poderiam ser tomadas que, certamente, carreariam considerável valor monetário às combalidas finanças dos entes financeiros do Estado (sentido amplo). O leitor pode pensar que caí em minha própria armadilha. Em que classificação estariam enquadradas minhas sugestões, que passarei a definir? Modestamente, reconheço que as incluiria entre as que dependem apenas do “se” houver vontade política do Governo, obviamente seguida, também, da vontade política do Congresso Nacional. A meu favor, reconheço que existe um “clima favorável” dada as circunstâncias pelas quais estamos atravessando.
Vejamos, então, algumas sugestões para apreciação e debate daqueles que têm a paciência de acompanhar-me até aqui, que poderiam contribuir para uma sensível melhoria das finanças públicas do País.

1 – Por que, até hoje, não foram legalizados os chamados jogos de azar que, em alguns casos, é a principal fonte de receita de alguns países, além de concorrerem para o desenvolvimento do turismo regional e a ampliação do mercado de trabalho? Alguém já calculou quanto o País perde por ano por não explorar essa fonte de divisas? Haverá alguma coisa que não conhecemos que determina que existam vários projetos que simplesmente se encontram engavetados no Congresso Nacional?

2 – Imposto sobre Grandes Fortunas. Está questão só é polêmica porque implica onerar uma pequeníssima parcela da população que detém ou domina a maior parte da renda nacional, encastelada em seus privilégios, que se negam a dar sua contribuição para solucionar a questão. Também sobre o tema já existe um (ou mais) projetos trancados no Parlamento por óbvios interesses daqueles que têm poder de decidir sobre a vontade política de grande parte de nossos representantes em Brasília.


3 – Contribuição sobre Movimentação Financeira. Este imposto - talvez o mais justo que foi instituído até hoje no Brasil - carrega uma pecha, erradamente, de ser um tributo que prejudica toda a população. Isto é o que foi inventado para a elite justificar sua extinção, com o apoio de um grupo de parlamentares que também se sentia prejudicado pela sua existência. Nada mais mentiroso. A CPMF só era aplicado a partir de um determinado valor, mas servia sim, para que fosse exercido um controle sobre valores que não passavam pelo crivo da Receita Federal. Isto significa que servia para “dedurar” a circulação de grandes capitais – legais ou não - que não pagavam o tributo devido. Era, também, uma forma exitosa de reprimir a chamada “lavagem de dinheiro”, que tanto mal causa à população. Por isso foi suprimido. A alíquota relativamente baixa - se não me falha a memória, de 0,038% – era o suficiente para produzir uma arrecadação de 20 bilhões de reais/ano que foram suprimidos da receita do País e servia para minimizar a estúpida má distribuição contributiva mantida no Brasil através de um sistema onde quem menos ganha é quem mais contribui.

Edição de 19/08/2015 Ano VI nº 226



quarta-feira, 19 de agosto de 2015

Coluna Gente Fronteiriça - A Comédia de Norma

Por Octávio Amaral Machado

-Norma morrera! Maria estava a dormir quando sobre este sobressalto acordou-se e presumiu que o anunciador de tal notícia era seu filho Agenor, pois via-se a sua silhueta à luz da manhã resplandecente sob a janela. Respondera para si com tamanho abalo: -Céus, como pôde? Tão moça... Retirou-se prontamente do leito visando seu reflexo ao espelho, e refletindo a passagem da vida para certas criaturas, e da sua: seria breve como a de um roedor ou vagarosa como a de um réptil? Caminhando sobre o assoalho olhou ao relógio, já estava na hora da Missa dominical.

 Prontamente meteu-se em seu vestido, apanhou seu véu e chegando à soleira da Igreja os rumores sobre a morte de Norma era assunto máximo. Todos os que estavam ali a olhavam com certo desdém, pois, Maria despreocupada e desinteressada com certos modelos, de tudo vivia como antiquada. Ao fim do rito, muito melancólica e atordoada passeava sobre os ladrilhos intermináveis do paço quando lembrou-se de comprar algumas rosas no mercado público e entregar-lhe postumamente sobre os rígidos carvalhos. -Pobre Maria- comentavam os alheios-, anda tristonha comprar-lhe rosas... À tarde tomou seu chá compassivamente, fitando seu piano alemão que ganhara de seu pai. -Que tens minha senhora? - questionou sua aia. -Sentindo odores de morte no ar. -Cruz, perigo!- replicou sua aia com um típico sotaque africano, retirando-se. 

A morte de Norma para ela, a senhora da qual conto essa história, resumiu um sensível sentir dolorido, gélido e transcendente, pois não lhe cabia mais a vida. À tardinha resolveu visitar os parentes do cadáver e a receberam com certo espanto ao ver seu semblante. -Estamos em luto certamente, meus amigos... Olharam-se os pais da moça e demais. Maria tomou por ver as vestes vivas e duvidou. -Meus pêsames- fortificando a fala. Olharam-se novamente e riram. -Não entendo-questionou o pai de Norma-, não há morte nesta casa há três décadas! Maria de tanto corar e sentir-se afrontada, deixou cair as flores ao pés e apressou os passos até sua casa temendo cair por seu calçado impróprio para tal ato. Ao deparar-se com seu filho , exclamou raivosa: -Agenor, Agenor, venha cá! - o sangue lhe fervia- Angelicalmente, seu filho lhe aparece persuadido de que sua mãe enlouquecera. -Não tinhas dito tu que Norma morrera? -Sim...A da novela de folhetim em que leio, olhe, um romance fresco... Sem deixar seu filho responder, atropelou a senhora: -E por que não me disse? -A senhora embriagou-se por seus próprios sentimentos e paralisou, temi incomodar e fui-me... Maria, inconformada deitou-se sobre um divã e reformulou o dia tubuloso perdoando seu filho Agenor por tamanho desentendimento. 

Edição de 12/08/2015 Ano VI nº 225